14.11.06

[dos.siete]

a propósito de los lunes vacíos como la mejor señal de que uno se cansa y se lastima profundamente con la falta de otra casa con cama y brazos que esperan, esa falta que está siempre pero que se aparece completa en medio de dramas ridículos, inundaciones domésticas y cerros de ropa por lavar.
los restos de dos calambres repartidos en las piernas me acompañan esta noche en la que ni mi propio cuarto es del todo mío.

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