27.10.11

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Sobre un uso primitivo del punto y coma

por Luis Fernando Méndez Franco

Casi podría fingir –porque da lo mismo hacerlo que no hacerlo– que esto no es lo que escribo sino una carta de amor; que esto no es una carta de amor, sino una descripción de la anatomía de los caballos; que esto no es una descripción de la anatomía de los caballos, sino de la descomposición de un cuerpo humano; que esto no es la descripción de la descomposición de un cuerpo humano, sino el estribillo obsceno de una canción obscena; que esto no es el estribillo obsceno de una canción obscena, sino un plato de carne que sobrevuelan moscas; que esto no es un plato de carne que sobrevuelan moscas, sino el mar contemplado desde sitios altísimos. ¿Por qué no nos sentamos a hablar de nuestra infancia, de aquello que sí era o que no era? ¿cómo era lo que era? Algo que se parece a cualquier cosa; idéntico a sí mismo: a cualquier cosa.

*

Las manos de otros son, acaso siempre, las únicas que de verdad existen.

-por la imagen, un agradecimiento interminable a Osvaldo P. Peñaflor-

1 comentario:

Celestina Terciopelo dijo...

¿Por qué yo no había visto este post? Qué mal. Qué mal para llevármelo a vivir a ningún lado y para siempre.