28.8.08


[diez.quince]

dios.

¿en qué momento un alumno de existencia tan impecable y sobresaliente es capaz de terminar convertido en una pieza del ensamble profesional tan opaca como cualquier otra?

¿podría alguien llevarme de regreso al colegio?

-en la imagen, un autorretrato declarativo.-

8 comentarios:

yorkperry dijo...

Tú que buscas regresar a las aulas y yo que busco poner discos de acetato en la vieja consola de papá...

Como cuando te ponías sus zapatos, que te quedaban grandes pero ya te hacían adulto...

yorkperry dijo...

y para redimirme de trampas infundadas, le comparto una de mis oraciones favoritas de la historia:

Ya comenzó

Celestina Terciopelo dijo...

Te aseguro que no eres una pieza opaca. Lo que sucede es que existe una especie de alergia empresarial: prefieren morirse a reconocer cietos talentos (en especial cuando carecen de ellos).

Anónimo dijo...

completamente de acuerdo...

lo único opaco, y engañoso, es el afuera; el adentro --en especial su adentro-- lo he imaginado siempre parecido a un milagro secreto, a catorce palabras infinitas, discretas...


su autorretrato me resulta casi tan conmovedor como inmejorable --mi glosa la conoce... :)


f.

Juan Manuel Torreblanca dijo...

a poco ya terminaste?

a poco te gustaría ser para siempre alumno?

j

jotch dijo...

me temo que la opacidad, esta vez, es más que el no reconocimiento de algunos: son la escena y el horizonte en sí mismos.

juan, si no por siempre, al menos en periodos esporádicios durante todo el camino. eso creo.

Juan Manuel Torreblanca dijo...

sí, así lo entiendo mejor todo...

y estoy de acuerdo con tu respuesta... siento lo mismo, aunque a veces es poquísimo el tiempo y la energía que quedan para regresar a ese formato de alumno... pero ayer que pasaba por la unam (camino al teatro) la nostalgia fue colosal...
xo
j

mamá logón dijo...

en ese segundo en el que lo concreto y real se rinde ante lo incierto y dudoso que son el azar, la suerte o la ocasión, que manipulan nuestra imágen ante los demás...

como ahora, cuando dudo de ser capaz de convencerlo de que no hay razón para tal pregunta.

me ahorro mis razones que orillan a creerlo mas concreto y real de lo que usted mismo se cree. es un argumento tan atrevido...