7.8.07

[siete.dos]

la sensación de vacío no deja ganas de reconstrucciones entrañables. los inicios de semana nunca han sido precisamente poéticos. mi nuevo y añoradísimo empleo no me da para quejas por que entonces el destino podría castigarme.
los huecos no tienen nada de nuevo... no siento esa insoportable necesidad de mi cajita.
la calma no debe ser nunca un objeto que estorbe en la habitación de un jotch, pero es que es tanta...
-at least i've seen gary-

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Sentado en esta orilla, sin fuerza para acercar o alejar nada, detengo mi ojo otra vez en tu escritura: la calma y el vacío; allí desdibujados, incluso somnolientos, viejos encuentros, viejas despedidas. "La calma" se ha mostrado, y casi habla: al menos yo no entiendo lo que dice --debe ser algo blanco: un discurso tan blanco que nadie se atreviera a pronunciar, sobre todo un ajeno. Paz a ti, paz a ti, porque hoy toda palabra --sea la propia o la ajena--me sabe inevitablemente a despedida: debe ser que la he amado, que me hago desde siempre predecible ¡así sea!. Fdo.

Anónimo dijo...

y para usted, desde una boca ajena, lo que en mí se reconstruye de tu texto (otra vez la boca de M. darwish):

Dejamos nuestra infancia a la
mariposa cuando dejamos
un poco de aceite en los peldaños,
pero olvidamos saludar a nuestra hierbabuena,
olvidamos saludar furtivamente a nuestro mañana
tras nosotros.

La tinta del mediodía sería blanca si no estuviera
el libro de la mariposa en torno nuestro.


Mariposa, fiel a ti misma, sé como
quieras,
antes y después de mi nostalgia.
Deja que sea tu ala y que mi locura viva
conmigo cálida.

Mariposa, madre de ti misma, no me abandones
a la suerte que me destinan.
No me abandones.

De un cielo a otro semejante, pasan los soñadores,
séquito de la mariposa,
portando espejos de agua.
Nosotros podemos ser como anhelamos.

De un cielo a otro semejante
pasan los soñadores.

La mariposa teje con la aguja de luz
los atavíos de su comedia.
La mariposa nace de sí misma
y danza en el fuego de su tragedia.
Mitad Fénix. Lo que le ha rozado nos roza.
Una semejanza agazapada entre luz y fuego,
entre dos caminos.

No. Nuestro amor no es descuido ni sabiduría.
Siempre así, así... así.

De un cielo a otro semejante
pasan los soñadores.

La mariposa es agua que ansía volar.
Se escapa del sudor de las muchachas y crece
en la nube de los recuerdos.

La mariposa no declama el poema,
es tan ligera que rompe las palabras
como rompen los sueños los soñadores.

Que esté.

Que nuestro mañana esté con nosotros
y también nuestro pasado.
Que nuestro hoy esté presente en el banquete de
este día,
preparado para la fiesta de la mariposa.

Y los soñadores pasan sanos y salvos
de un cielo a otro semejante.

He aquí mi glosa que es también un regalo. Si abuso del espacio, me disculpo en necesidad de orillas. Un saludo, como siempre. Fernando.



De un cielo a otro semejante, pasan los soñadores.

Anónimo dijo...

por cierto, mucha suerte en su nuevo trabajo.

Mario dijo...

Pero el vacío también es algo que se puede llenar de sentido... Claro que un lunes, por definición, nunca es poético. Pero, ¿qué tal darnos una tregua ese día y el martes empezar a encontrar los fragmentos, por ejemplo de música, para acomodar en ese espacio vacío a nuestra disposición? Haberte descubierto, ha sido algo muy placentero

antigona dijo...

los inicios de semana quitan el aliento y causan dolor de estomago, las clases de flash aburricion y dolor de cabeza, los fines de semana q tanto esperamos nos quitan el aliento, nos causan dolores de estomago, mareos y dolores de cabeza.

besos jotch

Belinda dijo...

Esos comentarios, Jotch, esos comentarios taaan precisos, son una orden de reconstrucción.

Tú eres entrañable. ¿Qué más necesitas? A mí me basta contigo.

Anónimo dijo...

y he estado pensando en todo lo que aquí se ha dicho y me acordé de esto (from t. s. eliot):

And indeed there will be time
(...)
There will be time, there will be time
To prepare a face to meet the faces that you meet;
There will be time to murder and create,
And time for all the works and days of hands
That lift and drop a question on your plate;
Time for you and time for me,
And time yet for a hundred indecisions,
And for a hundred visions and revisions,
Before the taking of a toast and tea.

f.