19.4.07

[seis.cero]

sería una verdadera descortesía de mi parte dejar de reportarme con el blog a un día de concluir una semana extraordinariamente caracterizada por mis ánimos casi impecables. el horizonte permanece en el gris, afortunadamente existe el cine y es entonces que la noche de un lunes me sorprendió entre convulsiones emotivas y hallazgos entrañablemente empáticos en su sentido más "adolescente" e instintivo.
jotch y un absoluto agradecimiento a john cameron mitchel quien a partir del exceso es capaz de trazar la línea más directa hacia las emociones -consulten a la butaca central en la cuarta fila si consideran que miento-. respecto a los sonidos en manos del hombre de barbas y el nuevo amor de mi vida no hago más que confirmar la existencia de dios esta vez como un excéntrico ensamble.
el cine es entonces un salvador de semanas en potencia, me atrevería a decir que aun por encima de una cita inmejorable ya que ésta última viene acompañada -casi invariablemente- del enorme miedo que provoca un "jamás volverán a verse".
entre la enorme obsesión que me dejó el lunes y sus diez de la noche, mi semana se adereza además de mi afortunadamente disminuido temor a las mañanas de trabajo, mi terminada y personalísima síntesis de portafolio de trabajo -todavía sin la menor de las respuestas-, el amor a mis incipientes y crecidas barbas, mucha gente que no me gusta y otro tantito que así sin más ha decidido instalarse para siempre en esa parte que duele de imposible en mi memoria.
la casa por primera vez en mi historia huele a roces matrimoniales y mi posición resulta cuestionablemente egoísta. ¿estaré olvidando algo? sí, mis enormes ganas de cuatro mil pesos en prendas de temporada, ¿lo había mencionado ya? jotch busca casi desesperadamente en nuevo empleo.

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